martes

Esa tiniebla...

Primero está la soledad.
En las entrañas y en el centro del alma:
ésta es la esencia, el dato básico, la única certeza;
que solamente tu respiración te acompaña,
que siempre bailarás con tu sombra,
que esa tiniebla eres tú.
Tu corazón, ese fruto perplejo, no tiene que agriarse con tu sino
solitario;
déjalo esperar sin esperanza
que el amor es un regalo que algún día llega por sí solo.
Pero primero está la soledad,
y tú estás solo,
tú estás solo con tu pecado original -contigo mismo-.
Acaso una noche, a las nueve,
aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina dentro de tí,
y te vuelves otro, menos amargo, más dichoso;
pero no olvides, especialmente entonces,
cuando llegue el amor y te calcine,
que primero y siempre está tu soledad
y luego nada
y después, si ha de llegar, está el amor.


Darío Jaramillo Agudelo
Revista de la Universidad Nacional. Segunda época
Vol. 1 No. 3 (Oct-Nov 1985)

1 comentario:

La chica que no sabía soñar dijo...

Me dejó sin palabras. Siento cosas que no sé escribir, falta de experiencia quizás. Me reconozco como una adicta compulsiva a la soledad, pero que en el fondo espera el amor